2.5.14

Diario de un Viajero Sideral


Ayer visite el astro azul. La distancia fue prolongada, sumamente lejana. 
Mi presencia inadvertida de lo corpóreo, excluyendo a los cánidos, finos para atestiguar toda clase de existencias. Infinidad de clanes en un espacio ceñido, sin flora y fauna, que de lejos colorean un austero gris, rodeado de un formidable verde. En ese ruidoso grisáceo de vías y moradas a pesar de las desemejanzas, hostilidades y contiendas poseen también un atributo necesario para la perduración de aquellos entes, algo que ellos llaman Música, lo cual desconozco totalmente.
Era un edificio colosal, ellos sentados, donde muchos ojos observaban a un ser, este hacia algo con sus miembros y aparecían vibraciones confortables por el aire. Indescriptible aquello.


            https://www.youtube.com/watch?v=s2XzoA94Zws 

            Indudablemente a esos seres les pertenece ese mundo. Y a mí el mío. 

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