Ayer
visite el astro azul. La distancia fue prolongada, sumamente lejana.
Mi
presencia inadvertida de lo corpóreo, excluyendo a los cánidos, finos para
atestiguar toda clase de existencias. Infinidad de clanes en un espacio ceñido,
sin flora y fauna, que de lejos colorean un austero gris, rodeado de un
formidable verde. En ese ruidoso grisáceo de vías y moradas a pesar de las
desemejanzas, hostilidades y contiendas poseen también un atributo necesario
para la perduración de aquellos entes, algo que ellos llaman Música, lo cual
desconozco totalmente.
Era
un edificio colosal, ellos sentados, donde muchos ojos observaban a un ser,
este hacia algo con sus miembros y aparecían vibraciones confortables por el
aire. Indescriptible aquello.
https://www.youtube.com/watch?v=s2XzoA94Zws
Indudablemente a esos seres les pertenece ese mundo. Y a mí el mío.
Indudablemente a esos seres les pertenece ese mundo. Y a mí el mío.
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