20.1.19

A UN MILLON DE AÑOS LUZ


…El “agujero de gusano” me condujo a un mundo bastante similar al planeta tierra, a un planeta muy lejano, a millones de años luz de nuestro globo terráqueo. Desde allí contemple a Laniakea en lo alto, bella y deslumbrante, brillando con gran fuerza.
Donde me encontraba geográficamente todo era tan igual a nuestro planeta tierra salvo dos únicas cosas, que el planeta donde estaba a comparación del nuestro era el centro de aquel sistema solar donde me hallaba y su tamaño era colosal, que al hacer una comparación con nuestro sol quedaba muy corto, bastante corto. Pero esto no es todo.
También, a nivel interno podría sentir dos enormes cambios que nacían a voluntad, tal como los pensamientos inconscientes aparecen deliberadamente así aparecían estas sensaciones; sentía como el cerebro orbitaba alrededor del corazón, cuando en el planeta tierra se siente lo contrario. Experimentaba pues, las pulsaciones primero antes que las emociones, lo céntrico primero antes que lo elíptico.
El otro cambio que sentí fue la despreocupación de andar y caminar, de llegar a la cima de una montaña para conocerlo todo, pues al estar en un planeta tan vasto evocaba en mí la misma vastedad, entonces el andar se volvía disfrute y el viajar deleite, sin conseguir nada pues lo tenía Todo.

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