…El
“agujero de gusano” me condujo a un mundo bastante similar al planeta tierra, a
un planeta muy lejano, a millones de años luz de nuestro globo terráqueo. Desde
allí contemple a Laniakea en lo alto, bella y deslumbrante, brillando con gran
fuerza.
Donde
me encontraba geográficamente todo era tan igual a nuestro planeta tierra salvo
dos únicas cosas, que el planeta donde estaba a comparación del nuestro era el
centro de aquel sistema solar donde me hallaba y su tamaño era colosal, que al
hacer una comparación con nuestro sol quedaba muy corto, bastante corto. Pero esto
no es todo.
También,
a nivel interno podría sentir dos enormes cambios que nacían a voluntad, tal
como los pensamientos inconscientes aparecen deliberadamente así aparecían
estas sensaciones; sentía como el cerebro orbitaba alrededor del corazón,
cuando en el planeta tierra se siente lo contrario. Experimentaba pues, las
pulsaciones primero antes que las emociones, lo céntrico primero antes que lo
elíptico.
El
otro cambio que sentí fue la despreocupación de andar y caminar, de llegar a la
cima de una montaña para conocerlo todo, pues al estar en un planeta tan vasto evocaba
en mí la misma vastedad, entonces el andar se volvía disfrute y el viajar
deleite, sin conseguir nada pues lo tenía Todo.
Meditación, psicotrópicos, ¿como?
ResponderBorrarIntuición y sentido común
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